martes, 20 de febrero de 2018

De Madrid al cielo.

Hace dos semanas pasaste un fin de semana en Madrid de furcieo desconnecting con tus amigas.

Todo el mundo necesita de vez en cuando hacer un parón en la vorágine del día a día para descansar y cargar pilas de la manera que sea. Hay gente a la que le gusta ir a un spa o hacer un viaje, otros coleccionan mapaches por tamaños o estudian el cambio del pelaje testicular del macaco común; y a ti te resetea el disco duro hacerte un bicho-bola con tus dos hermanas de otros padres. Beberte hasta el agua de las alcantarillas también.

Así que dicho y hecho, ya tocaban las 24 horas de Le Blonde: 24 horas non stop sin hijos, ni marido, solo con tus dos mejores amigas en Madrid. Fantástichen, ¿qué podía salir mal?

Pues mal no sabes, pero salir salió: Fue bajar del AVE y salirte la madre de todas las almorranas en la trastienda. Olé ahí.

Menos mal que solo estuviste 24 horas porque a las 6 horas de poner un pie en Madrid ya te habías bebido dos botellas de vino, hecho un tattoo y conocido una hemoamiga.

Menos mal que se necesita más que la aparición por generación espontánea de los morros del negro de "Only you" en tu culo para joderte un fin de semana de furcieo. Así que tu badass, tu hemoamiga y tus dos hermanas de otros padres decidisteis, a tus casi cuarenta palotes, haceros un tatto, vuestro primer tattoo chispas.

Como tres adolescentes os plantasteis en el primer sitio del centro de Madrid con buenas referencias en Pinterest, diseñasteis el tatto y os dispusisteis a entrar en el colectivo de gente molona tatuada por la puerta grande: chillando como ratas histéricas de la emoción.

Te dijo el chico que por la zona te iba a doler un poco, así que te acomodaste para llevar el dolor lo mejor posible y de repente notaste como un cosquille....zzzzz...zzZZzzz.....

Al cabo de un rato cuya duración no recuerdas pero que te supo a gloria bendita, una voz te despertó: "¿Te has dormido? ¿No te ha dolido?"

A lo que limpiándote el chorrillo de baba le respondiste que dolor es pisar una pieza de lego descalza, que  estar tumbada en una camilla sin hijos orbitando era un puto milagro que no podías desaprovechar.

Por la noche fuisteis a un  antro de furcieo para todos los gustos de lo más divertido, en Hortaleza, donde estuvisteis seis horas non stop de bailoteo. Tus amigas te disfrazaron de millenial y ni tan mal oye, con la boca cerrada y el monedero guardado parecías millenial y todo. 
Sí, me pasé la noche entera ebria y como una subnormal diciéndole a todo el mundo que me había hecho un tattoo, 
como si hubiera hecho algo inaudito para el hombre. SUB-NOR-MAL.


A la que abrías el monedero para pagar copas quedaba a la vista tu Hall of fame portátil con las fotos de tus tres rumanitos apadrinados (aka hijos) y el aura de millenial se desvanecía. 

Boris, Dimitri i Nikolai XD
Imposible identificar al gemelo con autismo con esas caras (...) 

Los dos chupetes que llevaste todo el fin de semana en uno de los bolsillos del abrigo también te recordaron constantemente de dónde venías y hacia dónde iríais tú y tu resaca al día siguiente.

24 horas de vino, copas, risas, tattoos y muchos abrazos con tus dos hermanas de otros padres le resetean a cualquiera la vida. Volviste con las pilas físicas al 30% porque no paraste y apenas dormiste, sin poderte sentar por culpa de la puta almorrana pero con las pilas emocionales a tope y preparadas para afrontar los próximos embistes de la vida. ¡Seguimos! :-)


lunes, 5 de febrero de 2018

Estrés y alegría.

“Qué es estrés, dices mientras clavas

En mis costillas tu codo derecho

¿Qué es estrés? ¿Y tú me lo preguntas?

Estrés… sois vosotros”. Coño.

Siempre te había parecido que estrés era intentar meter la compra en las bolsas de plástico a la misma velocidad que la cajera te tiras las cosas con desdén. Qué equivocada...

Estrés es tener hijos pequeños.

Porque ser madre eleva a la enésima potencia el concepto de estrés. Si tienes gemelos lo eleva a niveles estratosféricos. Y si uno de ellos tiene TEA lo revienta.

Tú tienes nivel de estrés 4 sobre 3. Porque tienes 3 hijos pero cunden como 4 y han convertido vuestra vida en una aventura muy intensa.

Que a ver, intensa tú ya eras antes. Y tu marido otro intensito, pero vuestros hijos han venido a demostraros una vez más que cuando os pensabais que erais lo más en algo ¡ZAS! No lo erais en absoluto..

Estos días el estrés en casa gira entorno al control de aspersores de maldad (aka control de esfínteres). Un tema muy mainstream en tu casa.

Ayer estabas limpiando el desaguisado cagalístico de un gemelo y justo cuando estabas totalmente indefensa con las manos de mierda hasta las muñecas y un ojito de Sauron ennocillado a tu vera, el otro gemelo manteniéndote la mirada fija se bajó los pantalones y plantó un pino en mitad del salón. Provocándote estrés y un ictus.

Por suerte si conlleva esfuerzo y estrés, conlleva alegría y festejos en su misma proporción. Así pues, si en plena operación pañal de Jomío para reforzar positivamente el uso del baño le vitoreabais y celebrabais las cacas y los pipís como si se hubiera licenciado cum laude en Astrofísica, el día que lo consigan los gemelos vais a montar una rave en iaioland.
Lo que son avances normales en niños normotípicos se convierten en auténticas locuras generadoras de estrés a la par qué de explosiones de alegría cuando dan sus frutos en niños con alguna dificultad añadida, TEA o lo que sea.

Y en tu casa, aún y los elevados niveles de estrés que tenéis estáis de enhorabuena porque encima el gemelo con autismo ha empezado a decir algunas palabras con intencionalidad comunicativa y saben a gloria bendita. 

Nunca un “mocos” te había sonado a música celestial. Eso sí, hay que tener el oído muy fino porque no las dice, las susurra. Este gemelo habla en élfico, no tiene el tono de voz alto y claro como sus hermanos que cuando quieren algo berrean como gorrinos y se les oye en Constantinopla, Leo susurra cosas como: agua, parque, piedra, mocos, caca, a dormir y Hola abuelo. 

No quieres saber lo que puede haber insistido el dramabuelo para que tu hijo con autismo le salude cuando le ve, es la única persona a la que saluda cada vez que lo ve. Está claro que la intensidad del dramabuelo  manchego bien focalizada da unos resultados fantásticos. Por supuesto el abuelo cada vez que su nieto con autismo le saluda queda reducido a una masa amorfa de polímeros abueliles

A priori "agua, parque, piedra, mocos, caca, a dormir y Hola abuelo" son solo 7 expresiones. Pero en vuestra familia son 7 raves con putas y crack para todo el mundo. Motivo de celebración, fiesta y alegría infinita. Porque esas 7 expresiones confirman que estáis avanzando y que no lo estáis haciendo del todo mal.

Y cuando el élfico de Leo llega a tus oídos y es procesado por tu cerebro, todo el estrés que ha costado llegar hasta aquí te parece una mariconada totalmente anecdótica (hasta el siguiente pino plantado en el salón, claro).

martes, 16 de enero de 2018

Navidades intensas.

Las Navidades con hijos toman otro sentido. Antes las Navidades eran sinónimo de vacaciones, nieve y resacas. Ahora son sinónimo de intensidad, en su más amplio espectro.

Todo es intenso en Navidades. La emoción de jomío, los cabreos del gemelo NT, la tranquilidad del gemelo con autismo, las resacas de gintonics, el extracto de la VISA… Todo intenso. Si de ti dependiera las Navidades pasarían desapercibidas porque eres una rancia. Una rancia de cojones para ser exactos.

Como no te gusta cocinar, te lo montas de tal manera que NINGÚN día tengáis que comer en vuestra casa. Eso quiere decir que en tu casa no entra ni una pata de gorrino, ni una tableta de turrón ni nada fuera de lo habitual que signifique fiesta y despiporre. 
Y como no vais a vuestra casa más que a dormir, no te molestas ni en decorarla. Lo más parecido a decorar que habéis hecho ha sido transportar al salón el árbol de navidad como si fuera un cadáver desde el cuarto de Jomío, donde llevaba ejerciendo de luz quitamiedos desde octubre. Y ni belén ni ostias.

No cocinas, no decoras y no celebráis en vuestra casa ninguna súbita aparición por generación espontánea de regalos. Ni Tió, ni Papá Noel, ni Reyes. Nada. Todo en casa de los abuelos. Así ellos disfrutan y tú lo gozas sin preocuparte por nada más que por comprar los regalos de las fieras. Que encima con San Amazon se reduce a hacer unos cuantos clics y los regalos llegan envueltos y listos directamente a las casas de los abuelos. Magia potagia

Lo dicho, nadie te gana a rancia. Y eso que es una época que te encanta, porque eres rancia, no gilipollas.

Te encantan las lucecitas, la música, el frío, el ambiente y sobre todo te encanta el follón familiar. Te encanta que os juntéis todos en casa de los abuelos, que haya muchos niños colgados de las lámparas por el exceso de azúcar,  te encanta ir de compras furtivas de última hora de regalos y pasar fin de año en casa sin canguro, en pijama y con pintas de venir de vender droga brindando con "agua-pica". Bueno, mentira, sueñas con volver a pasar un fin de año maquillada como una puerta y borracha como las grecas. Por cierto ya tenéis canguro confirmada para el lunes 31 de diciembre de 2018. ¡Yuhuuuuu!.

Pero sobre todo te encanta la intensidad del día de Reyes. Con niños todo se torna intenso, hasta el niño en sí. Si no que se lo pregunten a Lady O que a la llegada de los Reyes a Iaioland envió a tomar viento su flema británica y los 16 kilos de sobrina que tienes y que estaban reposadamente sentados en el cuello de su madre, tu hermana, entraron en convulsión en cuanto hizo contacto visual con Melchor. Se abalanzó hacia adelante casi cayéndose al suelo y empezó a gritar: 

“REYYYYYY, REYYYYY… ¡¡QUIERO UNAS BRAGUITAS!! ¡¡QUIERO UNAS BRAGUITAAAAAAAAAS!!"

Tu británica sobrina estaba dispuesta a descalabrarse embarcadero abajo por unas braguitas. ¿¿¿Se puede pedir a los Reyes Magos un regalo más auténtico??? Don't think so... <3

Otros sin embargo, lejos de gritar se quedaron dormidos (intensamente) encima de su padre.




Gritando o roncando pero siempre todo intenso en vuestra familia.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Viajar con niños.

Esa deliciosa tortura a la que los padres os resistís a renunciar. Al menos en vuestro caso.

Recientemente os habéis recorrido más de 3.000km por Europa con vuestra estirpe EN COCHE. Sí, en coche, ese receptáculo cerrado donde el culo de uno termina donde empieza el del otro.

Hombredepacienciainfinita y tú sois unos amantes de los road trips, viajes en coche de toda la vida. Cuando os conocisteis viajabais mucho en coche. Los dos solos, enamorados y libres. En el coche solo ibais vosotros dos y el reproductor de CD’s.

Ahora vais vosotros dos, tres energúmenos, un carrito gemelar, mil bolsas de viaje y una docena de “por si acasos”:

Por si acaso tienen hambre.
Por si acaso tienen sed.
Por si acaso tienen frío.
Por si acaso tienen calor.
Por si acaso se aburren.
Por si acaso vomitan.
Por si acaso vuelven a tener hambre.
Por si acaso se pelean.
Por si acaso se cagan.
Por si acaso no se duermen.
Por si acaso dan por culo.
Por si acaso dan mucho por culo.

Y aún y así debes reconocer que son carne de coche, como sus padres. Tenéis la marca en este último viaje por Europa: 3 países en 5 días, 3.500 km, viajes de 15 horas, de las cuales el trío calavera solía dormir 11 del tirón. No os podéis quejar. Sólo tuvisteis cuatro percances, uno por chico.

Percance#1: Leo.

En cuanto parasteis en un área de servicio a Leo le empezó a asomar la mierda por encima del pañal. Así que te fuiste directa al cambiador con él y cuando lo tenías desnudo de cintura para abajo pero con todo el culo aún pringado de mierda huyó de la sala porque no habías corrido el pestillo y empezó a correr entre la gente con el culo lleno de chorretones marrones.


No sabéis lo que es correr con las manos pringadas de mierda detrás de una hiena histérica con el culo sucio al aire entre gentes de bien. Además este gemelo es el que tiene autismo y no siempre responde cuando le llamas, ni reacciona siempre al berridomadre comunis. Que tensión copónbendito… Rezabas para que no tocara nada ni a nadie. Finalmente le diste alcance y lo cogiste en brazos por las axilas manteniendo el culo en cuarentena del mundo y de toda vida humana y te encerraste con él en el cambiador.


Percance#2: Mass.

Mientras pasabas el pestillo en la puerta de cristal para que no se repitiera la escena visualizaste al otro gemelo SOLO llorando atrapado entre dos puertas automáticas aporreando sus manitas contra el cristal porque las puertas no detectaban su presencia y no se abrían. Encima la puerta de su espalda daba a la gasolinera y si alguien pasaba y se la abría seguro que iba a huir corriendo hacia los coches. I N F A R T O G O R D O G O R D Í S I M O.

En ese momento apareció frente a ti al otro lado de la puerta de cristal el padre con cara de satisfacción tras conseguir entenderse en francés con la chica de la caja y cargado de bocadillos.

“¿De qué lo quieres?”

Tu respuesta fue muy concisa, directa y eficaz: “¡¡¡¡¡¡LEOOOOOOOOOO!!!!!” Con los ojos fuera de tus órbitas y señalando con mirada asesina a sus espaldas. A lo que una voz de 7 años que se había plantado al lado del padre dijo: “Es Mass, a Leo lo tienes secuestrado tú”.

Menos mal que tu marido aún conserva sus reflejos de portero y salió disparado a liberar al gemelo atrapado dejando a Jomío a cargo de los bocadillos.

Y ojo al concepto de tu hijo mayor de tus capacidades como madre, que te llevas a uno de sus hermanos para cambiarle el culo y considera que está secuestrado.

Percance#3: Jomío.

El siguiente percance fue al cabo de 600 kilómetros tras recibir en pleno cogote un proyectil de salpicadura de vómito de Jomío. Como buena madre histriónica que eres, cada dos minutos te girabas para comprobar que seguían ahí detrás los tres. Y en una de éstas Jomío abrió el gaznate sin previo aviso ni queja y salió disparado un festival de ácidos hacia tu persona, en realidad hacia el cambio de marchas. Tuvisteis que hacer parada técnica en mitad de la autopista. De noche, lloviendo y con Jomío en calzoncillos bailando una sardana en la cuneta limpiasteis el desaguisado con las todopoderosas y corrosivas toallitas húmedas de bebé. Mientras tanto los gemelos siguieron roncando, ni se inmutaron a pesar del coche totalmente abierto, el frío y la lluvia. Tus hijos no duermen, entran en coma.


Percance#4: El padre.

Más que percance fue poner a prueba el sistema nervioso y umbral de la paciencia de ésta, la que escribe. Al padre de tus hijos le entró la puta cabezonería de querer atravesar con un solo depósito y sin repostar desde Luxemburgo hasta España, atravesando Francia entera. De noche. Con tres niños. Lloviendo a cántaros. 
Lo conseguisteis pero llegasteis a la Junquera con el coche seco como una pasa, tú histérica perdida porque no soportas ir en reserva y vuestro matrimonio colgando de un hilo. Y mientras tanto tus tres fieras roncando plácidamente totalmente ajenos a la tragedia en la parte delantera del coche.

Debes reconocer que viajar en coche con tus hijos es de las cosas más fáciles que podéis hacer, y de las que más os gustan a los cinco sin excepciones. Yes we can!

lunes, 4 de diciembre de 2017

Siempre positivo, nunca negativo.

Hace una semana saliste del armario azul compartiendo públicamente que uno de tus gemelos tiene autismo. Y oye, que maravillosa manera de recibir amor y cariño desde todas las partes del mundo hecha un bicho bola en el sofá de tu casa. Fue una experiencia religiosa (muy muy guay, para los millenials).

Y como escribir te debe alinear lo chacras porque te sienta de putísima madre, no vas a dejar de hacerlo. No pretendes erigirte como una experta en autismo porque nada más lejos de la realidad, como dice Melissa Tuya: “Yo no soy experta en autismo, yo soy experta en mi hijo, que tiene autismo”.

Una de las muchas cosas de las que te has dado cuenta con el autismo de tu hijo es que no se te va el sentido del humor ni con agua caliente y te congratulas por ello. Eso no quiere decir que no tengas tus momentos, momentitos y momentazos de drama, llorera y bajón, que haberlos haylos y los seguirá habiendo. Pero también hay momentos en los que en el mismo bajón te descubres abrazada a tu hermana llorando y diciéndole entre hipadas de mocos: “hi….hi..hiii……Leo tiene autismo….buaaaa…buaa…..no sabemos si algún día hablará…hiiiii…..y su gemelo ahí al lado...hiiii.....como una cotorra hablando con desconocidos…buaaa…que ya podría ser a veces un poquito más autista como su hermano y no dar por culo al prójimo …buaaaa…buaaa…..” Que la pobre de tu hermana no sabe si reír, llorar o las dos cosas a la vez.

Así que como el positivismo no hay que perderlo te has permitido la licencia de hacer una lista de las cosas positivas que le encuentras al autismo de tu hijo, porque no va a ser todo malo. A saber:

  • Le encanta viajar en coche. Aguanta muchísimas horas y es el pasajero ideal: no da la brasa. El problema está en que para él un trayecto no se considera viaje si no necesitas el pasaporte y tres monedas distintas. Un trayecto de 8 horas en coche lo considera un paseo por el extrarradio de su casa válido para pasar un ratito, cortito.
  • En casa no monta escándalos. No le gusta torturar a sus hermanos y no genera caos. Promueve la tranquilidad.
  • No tiene síndrome de abstinencia de mamá. Te deja cocinar, leer, atender asuntos de trabajo y lo más importante de todo: CAGAR sola. El otro sigue pensando que la intimidad en el baño está sobrevalorada.
  • No hace daño. No tiene maldad ni malas ideas. Porque tirar una escoba por la terraza desde un ático no es maldad, es una clase práctica de física mecánica y los efectos de la gravedad.
  • El mundo desaparece para él cuando los números, las letras o la música entran en contacto con su materia gris. Lo que te permite echar algunas cabezaditas rápidas muy ricas porque sabes que va a estar los siguientes 20 minutos estático en su sitio.
  • Tiene una memoria soberbia. Ha aprendido a contar en inglés hasta 100 y se sabe el abecedario de memoria hacia delante, hacia atrás, en castellano, catalán e inglés. Mejor que tú.
  • No es nada rígido. Se adapta a todo sin dificultad. Le dices: “a dormir” y él solito se va a su cama. Al otro gemelo le dices “a dormir” y sufre convulsiones y posesiones demoníacas como poco.

En realidad, tu león de tirabuzones rubios sólo tiene una cosa negativa:
  • Tiene autismo.
Pero también te tiene a ti, a su padre, a sus dos hermanos cabezotas y amorosos, a vuestras familias, amigos y un montón de gente que sin conocerlo le envía energía positiva y buenos deseos. Es un niño que lo tiene TODO :-)



lunes, 27 de noviembre de 2017

Familia especial.

Y no lo dices tú. Lo dice la Generalitat. Y es que ya es oficial. Uno de tus gemelos tiene autismo. Se le ha reconocido un 35% de discapacidad y os habéis convertido en una familia numerosa de régimen especial.

Que a ver, que tu familia era especial tú ya lo sabías, para ti la más especial del mundo. A saber:

Tienes un marido que es una gran persona y una persona muy grande (arf…arf…). Trabajador, generoso y su paciencia no conoce límites. También es otras muchas cosas como un desastre combinando niños, pantalones y camisetas. Pero sobre todas las cosas es un buen padre y tiene una complicidad maravillosa con cada uno vuestros criaturos. Su talante conciliador y sosegado le convierte en un excelente mediador de conflictos, no como tú que eres polvorilla y el cabreo se te sube a la garganta en dos segundos y tienes que hacer un esfuerzo titánico para no blasfemar en arameo y convertirte en la niña del exorcista por un vaso de leche derramado.

Vuestro hijo mayor tiene siete años y es todo un personaje. Se encuentra en una fase muy bipolar en la que pasa de ser un adorable niño inocente de siete años a un pre-adolescente faltón que quiere ver tetas, pero todas sus maestras tanto en Barcelona como en Iaioland coinciden en que es un niño con muy buenos sentimientos. Y lo es. Él, sin saberlo ni pretenderlo, os inició en el mundo del autismo porque uno de sus mejores amigos de Barcelona tiene TEA y la manera cómo se entienden y se quieren es simplemente maravillosa. Es un niño fantástico.

Los gemelos. Doble sorpresa, doble trabajo y doble esfuerzo, pero también dobles raciones de besos, abrazos y risas. Son dos gotas de agua físicamente con sus tirabuzones rubios, pero radicalmente diferentes en temperamento. Uno en un extremo de la sociabilidad y la extroversión, y el otro en el otro extremo con un diagnóstico de TEA. Tus hijos tienen que ser siempre unos intensitos, en cualquier sentido, pero siempre todo intensito. Que no haya un minuto de paz en tu casa.

El gemelo normotípico (NT), así se llaman las personas sin ningún tipo de afectación, da mucho más por culo que el otro, pero muchísimo más, ande va a parar.

Mientras que el que tiene autismo es tranquilo, observador, dulce, nada rígido y se adapta a todos los cambios, incluidos los de rutina sin dificultad, el NT es un porculero profesional. Es simpático y extrovertido hasta doler, habla por los codos y es un brujo hipnotizador de abuelos que consigue lo que le da la gana, pero cómo se cruce, y se cruza mucho por cualquier gilipollez, monta unos pollos que si sigue vivo es porque cuando no está berreando como un energúmeno es la cosa más adorable y divertida que hayas visto en la vida. Tienes serias dudas de que este gemelo cumpla la mayoría de edad porque lo vas a matar antes, ya sea por adorable o por hijo de Satán.

Y tu león azul se llama Leo. Y tiene autismo. No habla ni muestra interés comunicativo ninguno pero es la personita más dulce que has conocido en la vida. Le gustan los números, la música y los macarrones del abuelo Garri. Es un niño sumamente feliz y afortunado porque tiene dos hermanos que le veneran y están mucho por él.

Jomío entiende la situación a su manera, y es el primero en venir corriendo hacia ti a grito pelado: “¡¡Mamá, Leo me ha pedido que le haga cosquillas y se las he hecho y me ha dicho ‘quiero más’!! ¿Ves cómo ya no es tan TÍMIDO???”. Y tú cagas amor. Y vergüenza porque lo ha dicho gritando cuando salía por la puerta de la escuela delante de todo el mundo. El gemelo NT le persigue por toda la casa para darle una galleta y le da besos en la cabeza, y a ti se te garrapiña la almorrana. Después monta un pollo de tres pares de cojones porque Leo se ha interpuesto en su camino hacia la tierra prometida (aka nevera) y te entran ganas de exterminarlo, pero te contienes. Estás segura de que Leo algún día hablará para poder enviar a la mierda a su hermano gemelo cuando le dan estos arrebatos.

También hay días duros, durísimos y duros de cojones. Pero ¿qué podéis hacer cuando avanzar es la única opción? Pues aprender a disfrutar del viaje y brindar por todos los éxitos.


También seguirás encomendándote a San Zen para no matar al NT en una de sus diarias performances de drama-queen porque le has acercado una zapatilla y él quería cogerla solo pero ahora que se la has acercado ya no la quiere, pero sí la quiere, pero “yo solo, déjame, sin tu ayuda, pero ayúdame coño, ahora ya no, pero qué haces, por qué me miras, ah mira una zapatilla voy a ponérmela, ya me la he puesto, ¿por qué lloras, mamá?”. Y así.

martes, 31 de octubre de 2017

El abuelo está malito.

Te estás planteando seriamente abrir un blog que se llame Dramabuelo porque lo de tu padre no es ni medio normal. No escribes más sobre él porque no quieres abusar pero podrías retransmitir su vida a diario y sería un éxito. No sabe la humanidad el showman que se está perdiendo.

Una de las últimas, porque cada día es una, es que está enfermo. EL ABUELO ESTÁ ENFERMO. Paren rotativas que tu padre tiene tos.

Cuando tu padre está enfermo el mundo y el planeta entero debe saberlo, la humanidad debe estar debidamente informada y actualizada en tiempo real. Porque ¿sabéis qué es peor que un dramabuelo enfermo? Un dramabuelo MANCHEGO enfermo.

Viernes. 22:25h hora zulú.

Tu padre y tu madre se disponen a ver loquesea en la televisión.

Padre: “Uy iaia…cof…cof…que ya me empieza la tos, ya he pillado un garrotillo.”

Madre: “Bueno, tómate algo.”

Tres minutos y medio más tarde.

Padre: “¡Atchúúúús! ¿Ves? Ya lo he pillado. Uf, que malo me estoy poniendo por momentos…cof…cof….”

Un minuto más tarde.

Padre: “…cof…cof….uy ya tengo el cosquilleo en la garganta que precede al dolor inaguantable que precede a la fiebre fulminante Uf…ahora verás….me quedan dos semanas por delante de encontrarme fatal, vaya jodienda coño.”

Madre: “Bueno, no te agobies. Tómate algo a ver si lo cortas.”

Padre: “…cof…cof… ¿lo oyes? Esta tos ya no es como la de antes, ya me está dando fuerte….”

Dos minutos más tarde.

Padre: “Ya noto como me empiezan a doler las articulaciones, esto es que se acerca la fiebre, verás como en menos de 12 horas estoy fatal.”

Medio minuto y…

Padre: “Uf… Empieza a dolerme cuando trago. Si es que cada año igual, con el cambio de temporada me da el garrotillo. Si es que las corrientes son malísimas, ya lo decía mi madre, “hijo, cuídate de las corrientes en casa y tápate los pies que por ahí se pilla todo” y que poco caso le hacíamos a la abuela….ains…. Cof…cof….¿ves? Ea si es que ya estoy, ya estoy bien jodido.”

Madre: “A ver iaio, si te duele tómate algo para el dolor y mañana ve al médico.”

Padre: “¿Al médico? ¿Para qué? Si ya sé lo que me va a decir y lo que me va a dar. No, no, no, voy a hacerme unas hierbas de tomillo con eucalipto con siete kilos de miel, para poder seguir dando por culo”. (la última frase es cosecha tuya pero lo pensáis tu madre, tu hermana y tú al unísono).

**tu padre se levanta del sofá con los ademanes de una embarazada de septillizos en la semana 38**

Padre: “Ay… Ya se me ha puesto el dolor en todo el cuerpo. La fiebre es inminente…cof…cof… ¿oyes cómo ha cambiado la tos ahora?"

**Tu padre se dirige al estudio en lugar de al dormitorio**

Madre: "¿Pero no vas a meterte en la cama?"

Padre: "¿Sin actualizar el excel de la fiebre????"

**Tu madre pone los ojos en blanco y repita mentalmente el mantra “ommmmmmmm”**

**tu padre se mete en la cama tras blasfemar en el ordenador, se tapa con un nórdico, una manta de lana, otra manta de lana de llama chilena y llama a tu madre para que vaya a hacerle compañía.

Tu madre santa no, lo siguiente.

Padre: “Ay, que malito estoy y que poquito me quejo…jiji… Ay..iaia…guapa…me duele todo ¿ves? Estoy fatal, no sé yo si superaré esto…cof…cof…¿le hablarás bien a mis nietos de mí??” (verídico como la vida misma)

Madre: “Iaio, que es un catarro, que te vas a poner bien. No te agobies.”

Padre: “Uy no sé yo, escucha…cof…cof…”

Medio minuto más tarde.

Padre: “¿Sabes qué es lo que me iría bien ahora?”

Madre: “¿Un analgésico? ¿Unas gárgaras? ¿una piscina de morfina?”

Padre: “Un cocido madrileño y unas manitas de gorrino.”

Cuando se encuentra mal SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE se va a morir, SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE actualiza su excel de la fiebre para poder después estudiarse a conciencia y SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE le apetece cocido. Es matemático. Se la trae al pairo que sea agosto y estéis  40 grados a la sombra, él se está muriendo y reclama su última comida: un cocido. 




Tu padre de desnutrición no se muere. Palabra. Y desde luego le va a pillar con el excel de la fiebre más actualizado que tu blog.

NOTA: Siempre pido aprobación del protagonista del post de turno y le paso el borrador para que me autorice a publicarlo. Cuando le pasé el borrador de este post a mi padre su respuesta fue, y cito textualmente: "No cambies nada, está bien así, pero pon que al final tengo razón y son ¡¡tres semanas hecho polvo!!!"